Laboral: Redes sociales, riesgo reputacional y despidos, ese cocktail explosivo

Hace unos días la prensa italiana se hacía eco de una noticia que, una vez más, traía ese cocktail explosivo que, en materia laboral, componen las redes sociales, los empleados, las empresas y la libertad de decir lo que se piensa.

En esta ocasión apenas 9 palabras daban al traste con la incipiente carrera profesional de una trabajadora de un conocido Banco londinense. “Al jefe 4.000 libras la hora, a mí 7”.

Muchos pensaremos que la frase no es más que una simple constatación, priva de carga subjetiva, de lo que es el salario del CEO de un Banco y el salario de una empleada que apenas está comenzando su carrera. Por desgracia en estas cuestiones solo importa una opinión, la de la empresa, que reaccionó de modo fulminante, hay que reconocer que ella lo niega, despidiendo a la trabajadora.

No obstante, estos casos no suelen quedarse en la simple acción reacción, como cuando se golpea un tambor de esas orquestas populares, tan típicas de la Semana Santa. El golpe del bastón produce un sonido que se agota en el momento y la atención de todos se focaliza en los demás instrumentos, la gente que pasa, los pasos que se suceden. En este caso, el golpe del bastón ha recaído sobre un timbal y el sonido resuena en nuestros oídos en una profunda vibración, que parece no querer desaparecer.

¿Qué tiene de particular este despido que lo hace aparecer en la sección de internacional de importantes periódicos europeos? ¿Qué lo hace tan singular?

Sin duda la repercusión que las redes sociales tienen en la vida profesional de los trabajadores.

Llama la atención que una frase, entre los millones que constantemente asaltan la Red desde Facebook, Twitter, etc., haya llegado a oídos de la empresa. La primera pregunta que deberíamos hacernos es, ¿cómo ha sido posible? ¿Controlan las empresas a sus empleados de un modo tan cerrado? ¿Son los propios compañeros de trabajo a quienes se da acceso como “amigos”, los que en última instancia,  no tienen reparo en dar eco a este tipo de manifestaciones?

Por otra parte, la actuación de las empresas en casos de este tipo, normalmente se revela como una mala estrategia. ¿Merece la pena despedir a un empleado y afrontar el desgaste reputacional de una noticia de este tipo? ¿Compensa tener que dar explicaciones a toda la prensa, alegando razones ajenas al comentario, en algo que suele convertirse en un “circo mediático”, fuera de control? ¿Sale a cuenta atraer todos los focos sobre tus decisiones en materia laboral y destruir en minutos un trabajo de muchos años?

Se requiere por tanto mucha prudencia. Prudencia en los trabajadores, siendo conscientes de que cada vez más, las empresas son tremendamente sensibles a lo que sobre ellas publican sus empleados en las redes sociales. Prudencia porque, incluso se pueden ganar los juicios, pero el puesto de trabajo ha quedó en el camino. Prudencia en las empresas que pueden sufrir un grave desgaste reputacional por una decisión normalmente impopular. Prudencia, porque la publicidad que unos y otros reciben, no beneficia a ninguno de los actores.

Es condición natural del ser humano tropezar dos veces en la misma piedra. De ahí que no sea la primera vez, ni la segunda que nos desayunamos con una noticia de este tipo. Tampoco será la última.

Roji Abogados Málaga 952 211 011

Fuente: Expansión

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